divendres, 13 d’abril del 2012

Medea

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Hija de Eetes, rey de la Cólquide, y de la Oceánide Idía (“la que sabe”), Medea es de origen real y divino. Hábil hechicera, es sacerdotisa de Hécate,  la deidad que preside la magia y los encantamientos, y también está emparentada con la maga Circe.
 

Jasón y los Argonautas ?

JASÓN, oriundo de Yolco, es hijo de Esón, el legítimo dueño del trono que le había sido arrebatado por su hermanastro PELIAS.
En su infancia, Jasón fue educado por el centauro Quirón, y al llegar a la edad adulta volvió a Yolco y reclamó el poder que le correspondía.
Pelias, sin rehusar abiertamente, le pidió que antes trajera el vellocino de oro del carnero que antaño se habían llevado Frixo y Hele desde Grecia a la  Cólquide. Ese vellocino estabaen un bosque consagrado a Ares, en Colco, y el rey Eetes lo había puesto bajo la custodia de un dragón maligno.
Jasón aceptó la misión y empezó por pedir consejo a Argos (hijo de Frixo) quien, por indicación de Atenea, construyó el primer gran navío, el Argos. Esa nave se construyó pronto, en el puerto de Pagase, en Tesalia, con madera cortada en el Pelión, pero la pieza de proa era un trozo de encina procedente de Dodona (el bosque donde Zeus daba sus oráculos): proporcionado por Atenea, ese trozo de encina tenía el don de la palabra y podía profetizar.
Jasón reúne una tripulación de héroes para ir a buscar el vellocino de oro a la Cólquida, son los Argonautas.
 
Relación de Medea y Jasón ?
 
Su historia se ve determinada cuando conoce a Jasón, que va en busca del vellocino de oro, y se enamora perdidamente de él. Medea le ayuda a conseguir lo que quiere, con la promesa de que se casará con ella, y posteriormente Medea huye con Jasón  y los Argonautas. Con él tuvo tres hijos y una hija (aunque Diodoro les atribuye otros tres hijos, Tésalo, Alcímenes y Tisandro).
 
 
}Cuando Jasón y los argonautas llegaron a la Cólquida y reclamaron el vellocino de oro, el rey Eetes les prometió que se lo entregaría sólo si eran capaces de realizar ciertas tareas aparentemente imposibles.
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 Con ayuda de Medea, Jasón lo logró.  De los dientes sembrados, crecieron soldados que pelearon entre sí debido a una piedra arrojada por Medea. Los que quedaron vivos fueron derrotados por Jasón mediante la ayuda de las pociones mágicas de Medea. Tras salir airoso  de esta prueba, Eetes se negó a cumplir su parte del trato.
 
Cuando Eetes no cumplió su promesa, Medea durmió al dragón que guardaba el vellocino y se escapó con Jasón y los Argonautas en la nave.
Apsirto, hermano de Medea, fue en su búsqueda y Jasón le ofreció entregarle a Medea a cambio de que le dejara continuar con el vellocino. Apsirto aceptó, pero Medea, al ver que Eetes les perseguía ideó un plan: asesinar a su propio hermano.
Mataron a Apsirto y lo lanzaron al mar troceado, de forma que Eetes perdió un tiempo precioso recogiéndolos, y ya fue demasiado tarde para continuar la persecución.
 
 
 
Cuando los argonautas llegaron a Creta después de esperar a que Circe purificara a Medea por el asesinato de Apsirto y de atravesar el estrecho de Escila y Caribdis y sobrepasar los dominios de las sirenas, les fue imposible tomar tierra, pues la isla estaba custodiada por Talos, el gigante de bronce.
Talos tenía una única vena que le llegaba desde el cuello al tobillo, rematada por un clavo que evitaba que se desangrase. Medea hizo beber al gigante una poción prometiéndole que le haría inmortal, pero que en realidad era un potente somnífero. Después le sacó el clavo y dejó que se desangrara, pudiendo así arribar a Creta y de aquí a Yolcos, la patria de Jasón.
 
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Cuando Jasón y Medea llegaron a Yolco, Pelías se negó a entregarle el trono, a pesar de que habían traído el vellocino. Medea conspiró entonces para que fueran las propias hijas de Pelías las que acabasen con él.
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Medea persuadió a sus hijas, las Pelíadas, para que rejuvenecieran a su padre con encantamientos cuyo secreto le confió, mostrándoles el “rejuvenecimiento” de un carnero en un caldero. Pero la receta que les dio no era verdadera, y las Pelíadas sólo lograron matar a su padre.
 A consecuencia de ese crimen, Jasón y Medea tuvieron que refugiarse en Corinto.
}Jasón se casa con Medea y tienen dos hijos.
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Medea se vengará regalando a la joven novia un peplo envenenado que le costará la vida.
 
 
 
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Con el tiempo, Jasón decide casarse por conveniencia con la joven hija del rey de Corinto, Creonte (coincide su nombre con el del regente de Tebas de la tragedia Antígona, pero son personajes distintos); se promete con ella y repudia a Medea como su esposa y la abandona.
Jasón tenía que uncir dos bueyes que exhalaban llamaradas de fuego por la boca y arar un campo con ellos. Una vez arado debería sembrar en los surcos arados los dientes de dragón que Eetes le dio, y Jasón aceptó las condiciones.
Quién es Medea?

dijous, 22 de març del 2012

Pintura de pompeya

Pintura Romana
En la pintura romana va a influir decisivamente el arte griego, ya que ya desde la época de César llegaron pinturas griegas que arrancaban de las paredes y se llevaban a Roma. Ésta es una de las razones por las que apenas se conservan pinturas murales griegas.
Pinturaromana
Pinturaromana
Al igual que otras artes, la pintura en Roma tenían una finalidad práctica: decorar las casas y palacios. La condición social del pintor era la de un artesano, aunque los que pintaban sobre tabla tenían mayor prestigio.
La pintura mural se realizaba con la técnica del fresco, aunque también se discute que en algunas ocasiones se utilizaran técnicas mixtas. Para la pintura sobre tabla se utilizaban las técnicas al temple y a la encaústica. La gama de colores era amplia, ya que a la del mundo griego y egipcio se les suman algunos colores más. Destacan el negro, el blanco, el rojo y el amarillo, aunque a veces también se utilizaron verdes, azules y violetas. Se aplicaban mezclados con agua y a veces con cola.
La pintura romana se clasifica en cuatro estilos a partir del siglo XIX y fueron establecido en base a las pinturas conservadas en Pompeya. 











PINTURA DE LA ANTIGUA ROMA

Los orígenes de la pintura romana se confunden con los de su escultura y de tal modo se hallan en el arte helenista que aun los ejemplares que de ella se conservan, sobre todo, los mejores, se atribuyen hoy a mano griega si bien la escuela llegara por fin a romanizarse. Los romanos admiraban la pintura griega tanto como la escultura, y animaban a los artistas que trabajaban para ellos a hacer copias de obras griegas especialmente famosas o populares. Los romanos tendían más que los griegos a decorar sus paredes con pinturas murales, y aunque siguen la tradición griega, muestran en sus pinturas un gran colorido y movimiento
  - Las pinturas se hallaban en las paredes de las casas de los romanos más adinerados, generalmente se trata de “pintura al fresco”, aunque también está documentada la “pintura sobre tabla”.
- La pintura romana tuvo como precedentes los frescos de las cámaras funerarias etruscas y la pintura griega, alcanzando un gran desarrollo.
- Sin embargo, los restos conservados son mínimos y casi se reducen a los encontrados en las excavaciones de Pompeya y Herculano, donde los historiadores han establecido cuatro estilos:


  


CARACTERÍSTICAS GENERALES

  • Pintura mural de ábsides, naves, bóvedas, columnas.
  • Pintura aplicada a la escultura monumental para realzar su expresividad
  • Pintura sobre tabla (por ejemplo en frontales de altares)
  • Uluminación de códices (miniatura)
  • La pintura romana tuvo como precedentes los frescos de las cámaras funerarias etruscas y la pintura griega, alcanzando un gran desarrollo.
  • Sin embargo, los restos conservados son mínimos y casi se reducen a los encontrados en las excavaciones de Pompeya y Herculano, donde los historiadores han establecido cuatro estilos:    
- Primer estilo o de incrustación (siglos II a.C. y I a.C.): El más antiguo, imita revestimientos de mármol
- Segundo estilo, arquitectónico o de perspectiva (del siglo I a.C. al I d.C.): Los muros se adornan con representaciones arquitectónicas fingidas e intentos de perspectiva; también se introducen temas figurados, paisajes y bodegones.
- Tercer estilo, ornamental o de paredes reales (contemporáneo del anterior): Se caracteriza por poner los elementos arquitectónicos en primer plano, subrayando el muro y haciendo un efecto de ventana. Las arquitecturas que aparecen son fantásticas, introduciéndose guirnaldas y amorcillos en escenas generalmente amarillas sobre fondos oscuros.
- Cuarto estilo o de iluminismo arquitectónico (siglo I d.C.): En él se retoma la perspectiva del segundo período pero se usan más colores y más elementos decorativos, introduciéndose formas arquitectónicas muy diversas, recuadros con escenas mitológicas y paisajes imaginarios.



 Y como éste, que servía de modelo a los artistas no se presta con facilidad a la expresión de los rostros ni a la soltura en el plegado de los paños ni a la bella perspectiva como un buen pincel cuando imita la Naturaleza, de aquí el adolecer las pinturas italo-bizantinas de los defectos antes observados en los mosaicos de Oriente. Se hicieron con el mencionado estilo diferentes mosaicos, pinturas, murales y cuadros con fondos de oro y pasan como típicos ejemplares entre los que hoy existen, entre otros muchos, los siguientes:

  • Los mosaicos de la basílica de Santa Inés (extramuros de Roma) del siglo VII
  • Algunos frescos de las criptas de San Cornelio y Santa Cecilia en las catacumbas de San Calixto, de los siglos VI y VII
  • Los de la basílica subterránea de San Clemente, del siglo IX
  • Los de San Lorenzo extramuros, del XI

pintura de pompeya

2.- La pintura
Un elemento esencial de la decoración, la pintura, revestía en Pompeya una importancia de primer orden, como se puede observar visitando las ruinas y admirando las numerosas obras que aún adornan los ambientes originales. Con una acertada decisión, a partir de una determinada época, los arqueólogos prefirieron dejar en el lugar las pinturas halladas, en vez de separarlas de las paredes y transferirlas a los museos, permitiendo así apreciar de manera más completa su refinación y su gusto. 

La pintura pompeyana se divide en cuatro estilos que abarcan distintas franjas temporales. En el primer estilo, situado cronológicamente entre el 150 y el 80 a.C. y llamado "de incrustación", aparece una decoración que retoma los elementos constructivos característicos de la arquitectura pública y privada: las paredes se adornan con zócalos, pilares, columnas o frontones de estuco pintado con colores vivaces. Esta pintura tiene sus orígenes en la greco-helenística.


También en el segundo estilo, que tuvo su difusión, aproximadamente, entre el 80 a.C. y el final del periodo augústeo, y llamado "arquitectónico", aparecen numerosos elementos de la arquitectura que, sin embargo, ahora se juegan fantasiosamente en perspectivas, a veces audaces, y sobre varios planos que evocan inmediatamente los complejos escenarios utilizados en el teatro de la época para crear la ilusión de espacios más amplios o, incluso, abiertos hacia el exterior: típicas de este estilo son las espléndidas pinturas que representan paisajes o jardines poblados de animales y ornamentados con fuentes que "duplican" el espacio real, proyectándolo en un fascinante mundo imaginario. Decididamente menos tendiente a la ilusión óptica es el tercer estilo, conocido como "egiptizante" y presente en el periodo que va de los años que siguieron a la muerte de Augusto (14 d.C.) al 62 d.C., cuando la ciudad fue asolada por el sismo. 

Aquí, las estructuras arquitectónicas pierden el papel de primer plano que tenían antes, y se transforman en marcos que encuadran las escenas pictóricas centrales, que representan personajes o episodios tomados generalmente de la mitología, con un contorno de otras pinturas, muchas veces en miniatura, en las que aparecen figuras humanas o mitológicas y vistas paisajísticas decoradas con ornamentos de inspiración egipcia.



 Luego, hasta la erupción del 79 d.C., en Pompeya domina el cuarto estilo, el ornamental: se trata de un arte que se caracteriza por el uso de colores muy vivos, que retoma varios elementos típicos del segundo y del tercer estilo, en los que prevalecen los motivos fantásticos, ilusionistas y mitológicos, acompañados por una ornamentación sumamente rica que refleja fielmente el lujo y la elegancia de las moradas en las que aparece.

    



dimarts, 20 de març del 2012

Crátera de campana
Crátera de cáliz











Estilo submicénico

Después del 1200 a. C. y de la caída de la civilización micénica, se reduce la presencia de cerámica. Persistió una cerámica hecha con el torno de alfarero que coexistió con otro tipo de cerámica hecha a mano llamada cerámica bárbara, pero su presencia no se da en todas las regiones de Grecia.



Estilo minoico

Poco después del 2000 a. C. aparece a lo largo de toda Grecia un estilo de cerámica que Heinrich Schliemann denominó cerámica miniana o minia, pues fue el primero en encontrarla, en Orcómeno (en Beocia), patria tradicional de los minios. Es un estilo de cerámica sorprendente que se distingue por la superficie barnizada en un gris mate de alta calidad. Parece que la introdujeron los indoeuropeos durante su invasión.


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critera de campana

   
Crátera, palabra que viene del griego κρατηρ. Era una gran vasija de gran capacidad destinada a contener una mezcla de agua y vino, (los antiguos raras veces bebían el vino puro). Con esta mezcla se llenaban las copas de vino. Se llevaba al lugar de la comida y se depositaba en el suelo o sobre una tarima. El copero (llamado en latín pincerna o pocillator) administraba el líquido con una cuchara (llamada en latín cyathus) y llenaba las copas (pocula o calice) de los invitados.  




Crátera de columnas, con asas verticales como fustes, que están rematadas por un saliente horizontal. Es la forma más antigua.
Crátera de volutas. Se llama así porque sus asas, que sobresalen por encima de la boca, forman volutas, es decir, en forma de espiral o caracol. Se mantuvieron hasta el siglo IV a. C.
Crátera de cáliz, que recuerda al cáliz de las flores y cuyo perfil tiene forma casi de trapecio invertido. Es un tipo más moderno que las dos anteriores.
Crátera de campana, con asas salientes y dirigidas hacia arriba y con forma de campana invertida. Es un tipo de uso tardío, de la época final de las pinturas de vasos.